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He asistido esta mañana a la presentación de la programación de Naves Matadero, como se llaman ahora los espacios del Matadero que salieron a concurso público y que ganó el proyecto encabezado por Mateo Feijoo.

Debo decir que me ha gustado mucho la propuesta de Mateo. Me parece que aporta valor al panorama cultural de la ciudad de Madrid y que es un proyecto inspirador, ambicioso, con una vocación internacional, y que trata de poner Madrid en el panorama europeo de las artes escénicas. Me gusta también que no conozco a casi nadie de las personas que componen su programación, lo cual demuestra mi ignorancia por un lado, y por otro me permite ir a Matadero con esa ilusión con la que iba de joven al Festival de Otoño a descubrir artistas que cambiaran mi forma de entender el arte. Como artista, quizá no pueda volver a poner un pie en Matadero, porque mi recorrido es otro, pero pienso exponerme con mirada abierta a esta propuesta tan diferente que se nos propone.1488907385_139841_1488908782_sumario_normal

La rueda de prensa en la que se presentó el proyecto fue una de las más extrañas a las que he asistido. El público, dividido entre defensores y detractores y mucha expectación. El servicio de prensa deberá esforzarse en el futuro para que los medios tengan un lugar predominante en un evento que estaba especialmente dedicado a ellos y que de alguna manera fue monopolizado por una parte del público. No obstante, hubo algunas muy buenas noticias: se acabó la programación a taquilla en Matadero y en el Español. A partir de ahora, las compañías serán contratadas a caché, como debería haber sucedido siempre. Además, este año no habrá Frinje, ese festival que, desde lo público, participaba cada verano de la precariedad en la que se ven inmersas las compañías  para mostrar trabajos que, salvo brillantes excepciones, luego se quedan en nada.

Me extrañó el tono a la defensiva con el que empezó el acto: hablando del miedo y del ruido y citando la palabra respeto. Pero me ha extrañado aún más el torrente de titulares que he leído posteriormente en la prensa: bronca,se hace añicos el sueño teatralrebelión… Y por eso hablo de mezclar churras y merinas.Se habló poco del proyecto en sí: nadie preguntó por qué hay tan pocos artistas españoles en la programación o cuáles van a ser las políticas de público para atraer a los ciudadanos de Madrid a la nueva propuesta. La mayoría de las personas que participaron felicitaron al nuevo equipo por su proyecto, para luego dirigirse a los responsables del Ayuntamiento para repetir, en diversas formas y maneras, una pregunta que al final se quedó sin respuesta (en eso sí que se pareció a una rueda de prensa tradicional) No creo que la profesión esté en contra del proyecto de Mateo, muy al contrario, hubo aplausos generalizados en varios momentos. Pero sí creo que el Ayuntamiento mostró ayer su desafección por el tejido teatral actual de la capital: en el fondo y en las formas.

La pregunta recurrente fue: ¿Qué se va a hacer con lo que se ha conseguido en Matadero en este tiempo? Con el público, con las compañías que pierden dos espacios maravillosos en el momento en que mejoran las condiciones de contratación, con el personal de las salas, que lleva tanto tiempo viviendo sin saber de su futuro que ya se ha resignado a no tener respuestas… Es cierto que, como se dijo, ya hay otros espacios en la capital para el teatro, pero muy pocos permiten no trabajar a la italiana y explorar nuevos formatos. Yo sólo conozco uno. Y despachar esa inquietud legítima de la profesión acusando veladamente a quien pregunta de “no ser inclusivos” no me parece de recibo cuando se acaba de excluir a una gran parte de la profesión de un espacio en el que han sido colaboradores imprescindibles sin que se les ofrezca alternativa alguna. Es una técnica que este Ayuntamiento tiene por costumbre en cuanto a la cultura se refiere: reinventarlo todo para luego tener que rectificar. ¿Por qué no escuchar un poco más antes para tener que rectificar un poco menos después? Le ha pasado con Madrid Activa, con el despido improcedente de Pérez de la Fuente y ayer se repitió con la polémica de los nombres de las salas: una polémica absurda e interesada pero que deja en evidencia la falta de cintura de nuestros representantes en el Ayuntamiento. Creo que el nuevo equipo de Matadero tiene todo el derecho del mundo a bautizar las salas como le plazca ,como lo tuvo el equipo anterior, y que Max Aub y Fernando Arrabal no son referentes de la vanguardia artística en 2017. Pero decir que se van a poner los nombres sin decir cuándo y añadiendo la coletilla de que todo a criterio del nuevo responsable del Matadero es dilatar la polémica, no zanjarla.

Le deseo lo mejor a Mateo y a su equipo. Se han puesto el listón muy alto, y eso es bueno. Ojalá vayan más allá y consigan convertir Madrid en un referente cultural a nivel mundial. Felicito también al Ayuntamiento por arriesgarse y dar la oportunidad a un proyecto rompedor e ilusionante. Pero le pido también que escuche a una profesión teatral que les recibió con los brazos abiertos, que está deseando colaborar y a la que demasiadas veces, como ha ocurrido en Matadero, se deja sin sitio.

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