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No suelo ir al teatro gratis. Lo hacía cuando era programador y formaba parte de mi trabajo. Pero la obtención de algo gratis es un privilegio que debe ser muy bien justificado. La última Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España, con datos de  2014-2015 , publica que el 15,8 % de los asistentes al teatro lo hicieron de manera gratuita. Es una buena noticia, porque los datos de la encuesta anterior, referidos al periodo 2010-2011, eran más altos, pero indica dos cosas: o hay demasiados estrenos o hay demasiadas invitaciones.

De la sobreproducción teatral y sus causas hablaremos otro día, pero da que pensar que un sector que lleva toda una legislatura exigiendo, y con mucha razón, que se baje el llamado IVA cultural, que ha subido un 13% (del 8 al 21), regale luego el 15% de las entradas.IMG_1257

Por eso me pregunto: ¿quién debe ir al teatro gratis? Entiendo, desde luego, que las personas que han intervenido de alguna manera en el espectáculo: directores, escenógrafos, vestuaristas, dramaturgos, patrocinadores… Y también la gente que va al teatro a trabajar: periodistas, agentes de casting, productores, distribuidores,representantes, programadores, políticos del sector (y sólo los del sector)… y poco más. Y de estos, invitaría a la persona que va a trabajar. A su acompañante le haría un precio simbólico, pero le cobraría. No quiero decir con esto que no se puedan utilizar las invitaciones como una estrategia de marketing, para dar a conocer una obra, pero que casi 1 de cada 6 personas vaya al teatro gratis implica una pérdida de recaudación que merece ser revisada. Y es importante que se perciba que la cultura tiene un precio, por pequeño que sea, porque producir bien tiene muchos costes e implica muchos riesgos que no siempre se cubren. Creo que las invitaciones vienen heredadas de una situación donde lo normal era el caché, pero ahora que casi todos vamos a riesgo, cada invitación implica un dinero que se deja de ganar.

Yo vivo en Madrid, donde las invitaciones son una práctica extendida. Me he puesto en contacto con ADETCA, la Associació d´Empresses de Teatre de Catalunya, y tienen un modelo que me gusta: hay unas cuantas invitaciones gratis, pero la mayoría tienen un precio de 6€. Además tienen descuentos para profesionales y un día específico con un precio especial para los actores. Todo ello siempre que la disponibilidad de entradas lo permita.

Me encantaría que hubiera un carnet profesional ( o más de uno) que permitiera a las personas que trabajan en el sector tener un descuento significativo en las entradas de cualquier teatro si hay butacas disponibles, y con un precio distinto dependiendo si la sala es alternativa o comercial. Para mí, ir al teatro por menos de 5, 7 ó 10€  sigue siendo un regalo, y me da la tranquilidad de pensar que estoy contribuyendo a que mis compañeros que están sobre el escenario, y que generalmente van a taquilla, cobren un salario, por pequeño que sea. Porque si nosotros mismos no estamos dispuestos a pagar por nuestro trabajo, ¿a quién se lo vamos a exigir?

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