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Durante años, Atrápalo ha sido la plataforma de venta de entradas más popular en Madrid y Barcelona. Tanto es así, que se ha convertido en una suerte de Guía del Ocio virtual, donde una parte del público busca la mejor oferta para el fin de semana. Su sistema de puntuaciones y opiniones permite saber qué está bien, qué  puede ser divertido o a quién le ha gustado qué. Es un mérito de la plataforma, que vio muchas cosas antes que sus competidores y que se ha afianzado como la elegida por muchos, incluidas las compañías, que, cuando les ofreces diferentes sistemas de venta, siempre preguntan por Atrápalo, y repiten como un mantra “si no estás en Atrápalo, no existes”.

En El Sol de York teníamos, ofrecíamos y usábamos Atrápalo. Lo usamos al principio como taquilla virtual y más tarde, cuando tuvimos nuestra propia tiquetera, lo seguimos ofreciendo como un servicio a las compañías, aunque no nos responsabilizábamos de su coste. ¿por qué? Por que en los los mejores negocios, ambas parten ganan. En Atrápalo, sólo gana Atrápalo.

carnivorous-plant-217187_1280Su modelo de negocio se basa en que las salas hagan un descuento en el precio de la entrada. Además, cargan una comisión, generalmente del 10% sobre cada entrada vendida y luego le aplican el IVA. Pasemos por encima las implicaciones morales de que una plataforma cobre por sus servicios lo mismo que un autor, (que ya es mucho pasar y deja claro en qué lado del sistema está la balanza) y hagamos números.

Pongamos que tu entrada media es de 15€ y decides ponerlo en Atrápalo a 12€. Pongamos que vendes 50 entradas por Atrápalo.

Posibles ingresos sin Atrápalo       750

Ingresos con Atrápalo                  600

Comisión Atrápalo (10%)               60

Iva Atrápalo (21%)                        12,6

Ingresos reales con Atrápalo        527,4

Tu entrada, que al principio valía 15 y después 12, tiene un precio real de 10,548€. Es decir, ha perdido casi un 30% de su valor original. El público pierde también, porque tú puedes hacer esa oferta desde tu web o tiquetera, pero no puedes saber quién es ni dirigirte a él para darle las gracias ni ofrecerle otro descuento. Eso lo hace Atrápalo, y esa es la otra parte (la más importante) de su negocio.

Cada vez que alguien va a ver una obra de tu sala o compañía, Atrápalo se queda con sus datos. Inmediatamente después, empieza a recibir todo tipo de ofertas por parte de Atrápalo, que hace así negocio con esa información. En internet, los datos son muy valiosos: el que compra una vez está más predispuesto a comprar de nuevo. Los datos que Atrápalo consigue gracias a tu oferta, deberían ser pagados o como mínimo compartidos con quienes provocan su obtención. Así se te recompensa por conseguir la información y además tú puedes usarla  para tener una mejor relación con el cliente que va a tu sala o a tu obra. No es así. Atrápalo y se queda con el dato sin compensarlo y en exclusiva, con lo que cada vez su base de datos es mayor, y cada vez es más necesario acudir a su plataforma.

Atrápalo aducirá que ofrece un servicio, que vende entradas que de otra manera no se venderían, que nadie está obligado a usar su plataforma, que muchas otras también se quedan con los datos… Y ¿sabéis qué? Tiene razón.

Durante años le hemos estado regalando a Atrápalo los datos de nuestros clientes hasta tal punto que ya no sé si nos necesita. Además de entradas ahora vende también hoteles, billetes de avión, restaurantes, cruceros, coches… Me consta que cuando se hizo el primer Surge las salas se comprometieron a no usar Atrápalo ni Entradas.com para ver si con ese apagón de ventas se sentaban a negociar las comisiones. No sirvió de nada. Ahora mismo Atrápalo goza de una posición de privilegio provocada por nosotros mismos, que seguimos regalándole los datos de los clientes que vienen a vernos.

Hay un cuento popular que José María Merino recoge en “Leyendas españolas de todos los tiempos” en el que un pastor se hace amigo de una serpiente a la que alimenta. El pastor se ausenta un tiempo y cuando vuelve al campo y llama a su vieja amiga, la serpiente le reconoce, acude, le envuelve y acaba por engullirle. Os invito a no usar Atrápalo mientras no renegocie sus comisiones, a usar vuestras propias tiqueteras y crear  relación con vuestros clientes, a negaros a pagar un 10% por unos datos que se consiguen gracias a vosotros y a repensar juntos la relación con nuestros proveedores de entradas para que de nuevo ganemos todos.

Puede que sea demasiado tarde, pero la la alternativa es seguir engordando a la serpiente que quizá, algún día, acabe por asfixiarnos

 

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