Las subvenciones culturales del Ayuntamiento: ¿Dinero que resta?

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , ,

subvenciones

Con un retraso difícil de justificar, el Ayuntamiento de Madrid ha convocado su paquete estrella de subvenciones para la cultura en la ciudad. Es una buena noticia porque, a pesar del retraso, que ha costado la vida a más de un proyecto de valor en el ecosistema cultural de la capital, significa una inyección de dinero muy relevante y sin precedentes para la cultura en Madrid. Parte del retraso, en palabras de Getsemaní de San Marcos, directora de Programas y Actividades Culturales del Ayuntamiento de Madrid, se debe a que han tenido que modificar algunas ordenanzas referentes a las subvenciones para que resultaran más provechosas para los solicitantes. Y es cierto que tienen algunos factores muy positivos: Uno, que comparten con alguna otra convocatoria de ayudas, es que se pagan a la publicación de la concesión, sin que los solicitantes tengan que esperar a la justificación para recibir el dinero o ponerlo de su bolsillo a la espera de que la subvención se haga efectiva. Otro es que abarca aspectos de la actividad cultural que tradicionalmente estaban descuidados o directamente relegados al olvido. La tercera es que la dotación aumenta considerablemente. La  cuarta es que aún faltan los paquetes dedicados a movilidad y a formación e investigación. Y una que me gusta especialmente es que si el valor cultural del proyecto no consigue determinada puntuación, deja de ser considerado. Es una manera inteligente y novedosa de poner la cultura en el centro de lo que se  evalúa, y merecería ser imitado. La propia Getsemaní de San Marcos, presentaba este paquete de ayudas en la lupa cultural , programa radiofónico que han puesto en marcha dos de las cabezas pensantes más inquietas de la cultura madrileña: Álvaro Vicente y Pilar Almansa.

Sin embargo, en la letra pequeña hay lagunas de tal envergadura que es difícil pasarlas por alto. Para no hacer el post interminable, voy a señalar solo dos.

1.- A pesar de su ambición económica, tienen una enorme falta de ambición política. Las subvenciones deberían corregir los efectos perversos del mercado ( o del sistema, si lo prefieren), y en un mercado (o un sistema, insisto) como el de las artes escénicas, hay mucho que corregir, y más en una ciudad como Madrid, donde se concentra gran parte de la actividad cultural del Estado. La convocatoria para  “espacios independientes de creación contemporánea” no contribuye a resolver dos de los problemas más importantes de dichos espacios: la multiprogramación y la precariedad. En ninguna parte se especifica que para recibir el dinero las salas deban comprometerse a comprobar que los trabajadores de las compañías tengan que estar dados de alta o recibir un salario justo. Si reciben dinero público (el de todos) ¿no sería este un cambio significativo y una aportación relevante para que cambien las condiciones en que se trabaja en estos espacios? ¿No protegería a la parte más indefensa del tejido cultural? ¿No pondría en valor los eternamente incumplidos convenios que regulan la actividad cultural en el Off teatral? ¿No generaría complicidades con la Unión de Actores, con los representantes de los técnicos, directores, escenógrafos, dramaturgos y otros agentes del tejido cultural? Esta convocatoria significa sólo mas dinero, pero como no me canso de repetir, no pone las bases para un cambio real en el funcionamiento de la cultura en la ciudad. Vamos, que sólo sirve para dar un merecido respiro económico a las salas, sin tener detrás nada que permita una mejora real en el sector ni en la vida de quienes lo componen. Además. resulta que en la convocatoria se queda fuera, entre otros, el Pavón Kamikaze, uno de los teatros que más ha apostado por dicha creación y que se ha convertido en muy poco tiempo en el faro en el que nos miramos muchos de los componentes del mundillo teatral. Seguro que esto se resuelve con una ayuda nominativa (a dedo) que el Pavón merece, pero que es menos democrática que las de concurrencia competitiva, que el proyecto Kamikaze  ganaría por derecho. Además genera en los detractores de las ayudas la sombra de relaciones clientelares que si bien en el caso del Pavón no son ciertas, y que me perdonen por ponerles como ejemplo, da a la ayuda un tinte de significación política que ayuda más a quienes conceden la ayuda que a quienes la reciben. Por decirlo brevemente, pone en las ayudas politiqueo y no política.

2.- En las convocatorias de salas (“espacios independientes de creación contemporánea”), y en la de creación contemporánea, se deja fuera a las empresas que son las modalidades jurídicas a las que se han acogido la inmensa mayoría de los agentes del sector en la actualidad. Y no por elección de esos agentes, sino porque en un momento dado, como explica la propia Getsemaní de los Santos, las administraciones exigieron que así fuera si las compañías o colectivos querían recibir ayudas. Y sigue siendo así para las ayudas del INAEM y de la Comunidad. La mayoría de las empresas del sector son microempresas, y pensar en ellas como entidades con ánimo de lucro es de una ignorancia que no cuadra con el profundo conocimiento del sector de Getsemaní y su equipo. Vamos, que no se hace por desconocimiento. Aduce la Directora de Programas y Actividades del Ayuntamiento, que se quiere poner el foco en los creadores, pero a día de hoy “creador” no es una modalidad jurídica que reconozca ninguna de las administraciones del Estado. Además, esos creadores luego tendrán que contratar, bien con colaboradores, bien con exhibidores (teatros, salas, etc) y, que yo sepa, la figura de creador no lo permite a día de hoy. Si el objetivo es político y se quiere reconvertir el sector para que haya más cooperativas o asociaciones culturales entre las compañías (compañías que llevan toda la legislatura esperando estas ayudas y sobreviviendo a pulmón en condiciones muy adversas que el retraso de esta convocatoria ha contribuido a empeorar) modifíquese primero la legislación para que sea fácil reconvertirse en cooperativa artística o asociación, coordínese con el resto de administraciones para que todas tengan los mismos requisitos y luego hágase la convocatoria. Pero la manera en que se ha hecho contribuye a crear agravios comparativos y a hacer, una vez más, política de unos contra otros en lugar de política para todos. Además, contribuirá a la sobreproducción, un mal del sector que lleva a la multiprogramación, en la que los empresarios puros y duros (que también los hay) imponen a los creadores condiciones paupérrimas en las que su trabajo ni brilla ni se ajusta a unos mínimos de sostenibilidad.

Esto de poner a unos contra otros se está convirtiendo en una constante impropia de este Ayuntamiento, como demostró la torpeza de la gestión del Matadero, que ha perjudicado el  proyecto de Mateo Feijóo, poniendo a media profesión en contra de la otra media, cuando lo lógico hubiera sido proponer un espacio de los muchos de los que dispone Madrid para que el buen trabajo desarrollado en Matadero no se quedase huérfano y sin que Mateo Feijóo tuviera que salir a justificarse por haber ganado un concurso por méritos propios. Los empresarios teatrales también son ciudadanos, también son creadores, y también enriquecen el panorama cultural de la ciudad. Y mucho. Volver la espalda a esta obviedad empobrece la cultura de la ciudad y solo se puede entender en el mundo de la posverdad, de la idiotez o de la insensatez. Espero poder disfrutar de las creaciones de todo el mundo, sea cual sea su modalidad jurídica, sin ciudadanos de primera y de segunda.

Se anuncian nuevas convocatorias para enero. Que sean para todos y no contra algunos.

 

 

 

Anuncios

Faramalla

Etiquetas

, , , , ,

Esta palabra, que proviene, según la RAE de  farmalio ‘engaño’, y este de malfarium ‘crimen’, se define como “Charla artificiosa encaminada a engañar” o “farfolla: cosa de mucha apariencia y poca entidad”  Y me viene a la cabeza por la manera en que reaccionamos ante determinadas noticias, medidas, anuncios que se nos hacen llegar.

Tomemos como ejemplo el anuncio de la bajada del IVA, que tanto hemos celebrado. El gobierno hizo el anuncio en marzo. Inmediatamente, las redes se llenan de entusiastas que acogen la noticia como el maná venido del cielo. Incluso un canal de televisión se apresuró a hacer un gráfico de cómo iban a bajar para el público el precio de las entradas. De todo lo que leí, salvo el post de Robert Muro y una declaración de la distribuidora y amiga Clara Pérez, quien pedía una campaña de sensibilización al público para que entendiera que después de soportar estoicamente la subida del impuesto. los precios al público no iban a bajar, todo fueron celebraciones.

Días más tarde el Gobierno presenta su propuesta de presupuestos generales para el 2017, con una bajada de la partida para el teatro de un 5,4%, casi 3 millones de euros, que, a diferencia de la bajada del IVA, no afectará solo a las entradas, sino a todo el sector, desde la producción hasta la exhibición y las giras. No he leído en todo este tiempo ni una sola queja al respecto.

 

faramalla.jpgEl público cree que ya nos han bajado el IVA, que sin embargo subirá un 25% respecto al inicio de la crisis. Por si fuera poco, se demuestra que el llamado IVA cultural es una falacia, dado que nos lo bajan por razones que nada tienen que ver con la promoción de la cultura, sino más bien por acallar la única cuestión que la opinión pública había asumido como un ataque directo al sector cultural. Además, se evidencia la desunión de la cultura como sector, puesto que el IVA de las compras de arte ya había bajado y el del cine se postpone sine die (aunque el cine sube un 10% en los presupuestos) Pues eso, mucho ruido y pocas nueces, o lo que es lo mismo: faramalla

Otro ejemplo: el Ayuntamiento de Madrid propone que la actividad que se venía realizando en Matadero se traslade a Daoiz y Velarde, un espacio en el que hay que hacer una reforma millionaria que en ningún caso está previsto antes de que termine antes de unas nuevas elecciones municipales: faramalla

images.jpg¿La ley de Mecenazgo?¿Alguien ha oído hablar de una propuesta al respecto?: Faramalla.

Durante estos años he asistido a charlas, conferencias, coloquios, asambleas, foros y grupos de trabajo en los que he escuchado propuestas de gran valor que nuestros representantes han oído con interés para luego olvidar en un cajón. Faramalla

Digo esto porque esta semana se presenta el borrador del Estatuto del Artista, una propuesta concreta que se está gestionando en el parlamento para mejorar las condiciones de trabajo de los creadores. No sé cuándo se podrá aprobar. Ni siquiera si se llevará a cabo durante la presente legislatura. Lo que sí sé es que estoy cansado de promesas que no llegan a ningún sitio, de la facilidad con la que nos enredan y de que jueguen con nuestra esperanza de un cambio que no he visto realizarse hasta ahora.

Basta de pantallas de humo y globos sonda. Las Artes necesitan cambios reales y gestores capaces de cumplir sus objetivos. Y un sector capaz de exigir esos cambios con un calendario real, sin perderse en el ruido interesado de quienes nos manejan. El cambio es posible. Hay muy buenas ideas. Que se lleven a cabo de una vez. El resto,como siempre, es faramalla

Churras y merinas

Etiquetas

, , , , , , , , ,

He asistido esta mañana a la presentación de la programación de Naves Matadero, como se llaman ahora los espacios del Matadero que salieron a concurso público y que ganó el proyecto encabezado por Mateo Feijoo.

Debo decir que me ha gustado mucho la propuesta de Mateo. Me parece que aporta valor al panorama cultural de la ciudad de Madrid y que es un proyecto inspirador, ambicioso, con una vocación internacional, y que trata de poner Madrid en el panorama europeo de las artes escénicas. Me gusta también que no conozco a casi nadie de las personas que componen su programación, lo cual demuestra mi ignorancia por un lado, y por otro me permite ir a Matadero con esa ilusión con la que iba de joven al Festival de Otoño a descubrir artistas que cambiaran mi forma de entender el arte. Como artista, quizá no pueda volver a poner un pie en Matadero, porque mi recorrido es otro, pero pienso exponerme con mirada abierta a esta propuesta tan diferente que se nos propone.1488907385_139841_1488908782_sumario_normal

La rueda de prensa en la que se presentó el proyecto fue una de las más extrañas a las que he asistido. El público, dividido entre defensores y detractores y mucha expectación. El servicio de prensa deberá esforzarse en el futuro para que los medios tengan un lugar predominante en un evento que estaba especialmente dedicado a ellos y que de alguna manera fue monopolizado por una parte del público. No obstante, hubo algunas muy buenas noticias: se acabó la programación a taquilla en Matadero y en el Español. A partir de ahora, las compañías serán contratadas a caché, como debería haber sucedido siempre. Además, este año no habrá Frinje, ese festival que, desde lo público, participaba cada verano de la precariedad en la que se ven inmersas las compañías  para mostrar trabajos que, salvo brillantes excepciones, luego se quedan en nada.

Me extrañó el tono a la defensiva con el que empezó el acto: hablando del miedo y del ruido y citando la palabra respeto. Pero me ha extrañado aún más el torrente de titulares que he leído posteriormente en la prensa: bronca,se hace añicos el sueño teatralrebelión… Y por eso hablo de mezclar churras y merinas.Se habló poco del proyecto en sí: nadie preguntó por qué hay tan pocos artistas españoles en la programación o cuáles van a ser las políticas de público para atraer a los ciudadanos de Madrid a la nueva propuesta. La mayoría de las personas que participaron felicitaron al nuevo equipo por su proyecto, para luego dirigirse a los responsables del Ayuntamiento para repetir, en diversas formas y maneras, una pregunta que al final se quedó sin respuesta (en eso sí que se pareció a una rueda de prensa tradicional) No creo que la profesión esté en contra del proyecto de Mateo, muy al contrario, hubo aplausos generalizados en varios momentos. Pero sí creo que el Ayuntamiento mostró ayer su desafección por el tejido teatral actual de la capital: en el fondo y en las formas.

La pregunta recurrente fue: ¿Qué se va a hacer con lo que se ha conseguido en Matadero en este tiempo? Con el público, con las compañías que pierden dos espacios maravillosos en el momento en que mejoran las condiciones de contratación, con el personal de las salas, que lleva tanto tiempo viviendo sin saber de su futuro que ya se ha resignado a no tener respuestas… Es cierto que, como se dijo, ya hay otros espacios en la capital para el teatro, pero muy pocos permiten no trabajar a la italiana y explorar nuevos formatos. Yo sólo conozco uno. Y despachar esa inquietud legítima de la profesión acusando veladamente a quien pregunta de “no ser inclusivos” no me parece de recibo cuando se acaba de excluir a una gran parte de la profesión de un espacio en el que han sido colaboradores imprescindibles sin que se les ofrezca alternativa alguna. Es una técnica que este Ayuntamiento tiene por costumbre en cuanto a la cultura se refiere: reinventarlo todo para luego tener que rectificar. ¿Por qué no escuchar un poco más antes para tener que rectificar un poco menos después? Le ha pasado con Madrid Activa, con el despido improcedente de Pérez de la Fuente y ayer se repitió con la polémica de los nombres de las salas: una polémica absurda e interesada pero que deja en evidencia la falta de cintura de nuestros representantes en el Ayuntamiento. Creo que el nuevo equipo de Matadero tiene todo el derecho del mundo a bautizar las salas como le plazca ,como lo tuvo el equipo anterior, y que Max Aub y Fernando Arrabal no son referentes de la vanguardia artística en 2017. Pero decir que se van a poner los nombres sin decir cuándo y añadiendo la coletilla de que todo a criterio del nuevo responsable del Matadero es dilatar la polémica, no zanjarla.

Le deseo lo mejor a Mateo y a su equipo. Se han puesto el listón muy alto, y eso es bueno. Ojalá vayan más allá y consigan convertir Madrid en un referente cultural a nivel mundial. Felicito también al Ayuntamiento por arriesgarse y dar la oportunidad a un proyecto rompedor e ilusionante. Pero le pido también que escuche a una profesión teatral que les recibió con los brazos abiertos, que está deseando colaborar y a la que demasiadas veces, como ha ocurrido en Matadero, se deja sin sitio.

Elecciones a dedo: El viaje a ninguna parte

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , ,

a dedo

No deja de sorprenderme, especialmente después del revuelo provocado por el concurso en torno al Teatro Español y el Matadero, lo poco que se ha hablado del nombramiento de los nuevos cargos de los Teatros del Canal.  Algunas de las pocas aportaciones sobre el tema se pueden leer en Artez por Carlos Gil Zamora, o en madridiario a cargo de Antonio Castro. Vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena tanto a Alex Rigola como a Natalia Álvarez Simó.

Sin embargo, me extraña la falta general de análisis sobre la manera en que estas  dos personas, de probada trayectoria profesional, llegan a sus cargos: a dedo, por la decisión del político de turno, a quien quedan adscritos sus proyectos .

elegidosjpg

Los agraciados con la elección: Alex Rigola y Natalia Alvarez Simó

Me sorprende la falta de queja de la profesión: actores, compañías, amigos… nos hemos lanzado a celebrar los nombramientos sin mirar el daño que esta manera de elegir cargos hace al sector, y a los supuestos beneficiarios. Me cuesta mucho imaginar a alguien con mejor trayectoria profesional que Rigola para dirigir los Teatros del Canal. Su currículo como artista y como gestor es envidiable. ¿Hubiera tenido problemas de haberse convocado un concurso? Sólo si el proyecto ganador fuera mejor. No estoy tan al tanto en el caso de Natalia Álvarez Simó, pero estoy seguro de que su trayectoria la avala y que hubiera presentado un proyecto digno de ganar.

Me disculparán mis admirados Miguel del Arco y Liz Perales si discrepo de sus opiniones en este o este artículo, donde ponen en duda la idoneidad de los concursos para dirimir estas cuestiones. Puedo coincidir con ellos y con Carlos Gil Zamora en que hay que hilar más fino a la hora de hacer las licitaciones, y que hacer coincidir la naturaleza cambiante del arte con la lentitud burocrática propia de la Administración a veces es difícil, pero el peor de los concursos siempre es mejor que la discrecionalidad del político. Aunque acierte. Simplemente porque el proceso es más limpio, más democrático. Las Artes han sido tradicionalmente territorio de la subjetividad, y está bien que así sea en la parte de creación, pero en la parte de la gestión los procesos deben ser justificables, evaluables y comunicables más allá de los gustos, las preferencias o las ideas políticas de quien decide. Los gestores culturales llevan años luchando por el reconocimiento de su labor y quejándose de la injerencia de la política en su trabajo. Creo que como sector debemos exigir transparencia, concurrencia, participación y calidad también, y especialmente, en la manera en la que se accede a los cargos públicos.

Un proyecto que se presenta a un concurso no es solo una propuesta, es, o debería ser, un compromiso con la ciudadanía. Esa ciudadanía de la que tanto se habla y a la que luego no se tiene en cuenta. Esa ciudadanía que utiliza parte de sus impuestos en pagar una cultura que muchas veces no consume porque no encuentra nada en ella que le atraiga (el 49,7% no  va a nunca al cine, el 68,9% no va nunca a un museo y el 54,7% no va nunca a una librería según  el CIS). Creo que cualquier esfuerzo por hacer que el ciudadano sienta la cultura como algo suyo es recomendable, me atrevería a decir que imprescindible en los tiempos que corren. Y las elecciones a dedo no aportan nada a las Artes, y sí a su empobrecimiento. Sin procesos que aseguren la participación, la transparencia y la democracia, por acertada que sea la elección del político, perdemos todos. Aunque gane nuestro amigo. Hay que exigir otras formas. También en la cultura.

SURGE, TALENT, FRINJE: Coge el dinero y calla

Etiquetas

, , , , , , , , , , ,

Reconocido es mi desacuerdo con estos festivales que, organizados por los poderes públicos, suelen utilizar el teatro alternativo para su gloria institucional más que para la promoción de ese teatro tan poco reconocido, y por tanto, poco accesible para el común de los ciudadanos. Estamos en pleno SURGE, a las puertas del TALENT y después nos quedará el FRINJE, cuya J no sé si peligra con la salida de Pérez de la Fuente del Teatro Español. Otros han señalado también que lo que subyace en estos festivales, como en La Noche de los Teatros, o La Noche en Blanco, es la intención del poder de mantener la ficción de que la cultura le interesa, concentrando en un evento único casi todo el impulso de su precario apoyo y construyendo campañas publicitarias en las que el logo de quien organiza está muy visible, y el del resto menos (este año en el libro/programa de la muestra, ni siquiera aparecen las direcciones de las salas, por no hablar de las fotos de los espectáculos. Todo eso queda para la web, que no cuesta dinero) Y luego hablan de promoción.

El SURGE, que cada vez tiene menos estrenos (este año sólo 41) , no deja de ser un alquiler del Off para mayor gloria de la Comunidad de Madrid que las salas permiten porque cualquier dinero que se les de les ayuda a subsistir, y porque la Muestra tiene lugar en un momento en que el calor invita a abandonar las salas en favor de las terrazas. El Frinje ha subido su dotación económica para las compañías hasta los 3000 € desde los 600 con los que empezó, lo cual alabo, pero no deja de ser la manera en que al Ayuntamiento regala a la creación emergente las peores fechas del año robando la mayoría de su público a las salas  que están abiertas (porque en verano también hay que pagar los alquileres), y en condiciones vergonzosas para un teatro público. Como esto ya lo he dicho en otros posts y no ha servido de nada, voy a proponer un nuevo enfoque. A ver si así…

Todos los Festivales, Muestras, Concursos, inciden en el error de  promover la producción, y deberían promover la demanda. Desde que la crisis ha obligado a  creadores, compañías y salas a buscarse las habichuelas sin ayudas, la multiprogramación se ha hecho norma, y las propuestas no faltan. Sólo a la última convocatoria de Madrid Activa parece que se han presentado 4000, de las que se recomiendan unas 1900, no todas profesionales. Lo que nos falta es público para las propuestas excelentes, porque el Off tiene una especie de techo de cristal que sólo se rompe en casos extraordinarios o cuando un teatro institucional arropa a  un autor/actor/creador/compañía y lo hace accesible al gran público.

Hacer un Festival o una Muestra no sirve de nada si no viene acompañado de una política sostenida de creación de públicos para la cultura emergente.

Microsoft Word - dossier Surge2016.docx

Imagen promocional del SURGE.

Pero eso implica visión a medio o largo plazo, y en esto, como en la educación, las administraciones no están dispuestas a apostar por el bien común si la medalla (o el rédito electoral) puede quedar en manos de otro. Los creadores y los gestores tampoco estamos exentos de responsabilidad, porque tenemos las ideas, conocemos las necesidades, pero preferimos coger el dinero y callar antes que exigir los cambios que realmente nos hacen falta. Es el vergonzante “es que si no lo hago yo, lo hará otro”. Hay muchas posibilidades: la app con el mapa cultural, la desgravación en el IRPF para el consumo cultural, la realidad aumentada, campañas de publicidad para nuevos públicos, storywalker, el big data… Hace falta imaginación y pensar en el público. Pero es más fácil coger el dinero y pensar en nuestro ombligo. ¿Repetiré este post el año que viene? Se admiten apuestas.

Participación ciudadana: sí, pero…

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , ,

Creo que la incorporación de la sociedad a las Artes es una de las necesidades más acuciantes de nuestro sistema cultural. Necesitamos que nuestro entorno sienta la cultura como algo propio e imprescindible en su vida. La sociedad tiene una idea muy equivocada de la actividad artística en general y de las Artes Escénicas en particular, como atestiguan los comentarios sobre nuestro oficio que se pueden leer en la prensa después de cada noticia relacionada con los actores/actrices o las referencias a lo escénico que se han utilizado para denigrar  el proceso de investidura (teatro, espectáculo, cuento, circo, zarzuela, opereta… hasta el desconocido rigodón ). La cultura debe incorporarse a la sociedad y viceversa. Ideas no faltan.

En primer lugar, creo que los creadores deberían reflexionar para poner al público en el centro de su actividad desde el momento de la concepción del espectáculo. El creador puede seguir haciendo lo que elija, pero debe conocer a quién se dirige y cuál es su intención para afinar el tino cuando deba comunicar su obra en un mercado del arte cada vez más competitivo.

Paradójicamente, ha sido el Marketing de las Artes quien mejor ha sabido convencer a las organizaciones culturales de la necesidad de  convertir al cliente en socio y de la importancia de saber quién es el público, qué le interesa (y que no) y cómo comunicarnos con él de una manera personalizada y eficaz. Ejemplos hay cientos, y quien quiera hacer acopio de ellos puede dirigirse a la pestaña de recursos de asimétrica e inspirarse en las experiencias y herramientas de algunos de los mejores.

En cuanto a la participación ciudadana, yo mismo he hecho algunas sugerencias en otro post, y Robert Muro propuso no hace mucho en su blog la creación de un Consejo Municipal de Cultura, una idea que merece ser considerada.

provsamateur (2)Como digo, hay muchas maneras. Pero también hay algunos peligros que evitar. Los acontecimientos políticos de los últimos meses hacen pensar en una nueva interlocución con las administraciones municipales. La convocatoria de Madrid Activa  y algunas declaraciones oídas en la Trobada per a una cultura com a bé comú “Cultura Viva” en Barcelona, me dan a entender que es parte de su ideario acabar con la división entre lo profesional y lo amateur. Me parece un error. Y por dos razones: es cierto, y es una buena noticia, que cualquier persona puede practicar casi cualquier forma artística.El teatro amateur no sólo es maravilloso: es imprescindible, y debe tener su espacio. Pero el teatro profesional también debe tener lugares de acceso exclusivo y acotado donde desarrollarse como profesión, en condiciones dignas reservadas hoy para unos pocos. No confiar en los profesionales lleva a cometer errores como los que ya han costado dos dimisiones en el Ayuntamiento de Madrid (por no abundar en la injusticia cometida contra los titiriteros).

La sociedad muchas veces considera la cultura como un hobby, y a quienes se dedican a ella como unos afortunados que se dedican a lo que quieren y son mantenidos por las subvenciones. Nada más lejos de la realidad. El del artista es un trabajo ingrato y duro, lleno de sinsabores y de trampas que demasiadas veces acaban en que personas de gran talento abandonan en favor de una vida menos inestable. Y no vale cualquiera: hace falta talento, determinación, capacidad de sacrificio, una vocación inquebrantable y una capacidad extraordinaria para sobreponerse a las injusticias de este oficio, en el que muchas veces la suerte juega un papel más importante que el mérito. Espero de las Administraciones que colaboren en la dignificación de nuestro trabajo, y que sea tratado al menos con la misma consideración que otros oficios. No conozco abogados, médicos o pilotos amateurs que compartan espacio con los profesionales, y a muchos de ellos se les exige, además de la formación, la colegiación y acreditar unas prácticas antes de acceder al ejercicio profesional.

La segunda razón tiene que ver con que la crisis económica y la ceguera de la clase política han desmantelado el mercado profesional sin construir ninguna alternativa, por lo que cada vez son menos los creadores que pueden vivir de su trabajo. La línea entre lo amateur y lo profesional ya es suficientemente difusa en el teatro off, y muchos ayuntamientos han sorteado la falta de presupuesto programando teatro amateur, más barato, sin considerar que reduce las posibilidades de gira de quienes aspiran a vivir de su oficio. Los profesionales han luchado ya con el IVA, la multiprogramación, la pérdida de derechos laborales, la ausencia de circuitos y la falta de consideración social, con la clase política a la cabeza. No es tiempo de añadir un nuevo frente de desprofesionalización, sino de apoyar los  oficios de la cultura para que alcancen su mejor expresión y puedan enamorar, por lo menos, al público que hemos perdido estos años. Y si se puede, a más.

Toca invertir en excelencia. La ciudadanía lo agradecerá.

 

LOS TITIRITEROS Y LA “MISDIRECTION”

Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Escribo desde la rabia y desde la pena. Hay dos titiriteros de la compañía Títeres desde Abajo en prisión acusados de enaltecimiento del terrorismo por la representación del espectáculo “La Bruja y Don Cristóbal”durante la programación de las Fiestas de Carnaval en Madrid.Puedes leer aquí el auto de prisión, según publica la web de Radio Televisión Española, donde figuran sus nombres. Porque tienen nombres y apellidos reales, y el sufrimiento y la injusticia a la que están siendo sometidos también son reales.

A costa del sufrimiento de estas dos personas, que nunca deberían haber ingresado en prisión, los políticos, que no han visto el espectáculo, se han lanzado al ruedo para sacar provecho de esta situación utilizando como excusa la protección del ciudadano y muy especialmente del público infantil, y pidiendo la dimisión de unos y otros para servir a sus intereses y a los de sus partidos. Insisto: las razones que aducen para justificar su posición sólo se pueden defender desde la más supina ignorancia o desde la más vergonzante utilización de las personas y de la justicia para intereses políticos particulares. Y repito: hay 2 personas en la cárcel que deberían estar en libertad.

En cuanto al contexto de la obra y del Carnaval, durante el cual se representa, otros han escrito mejor de lo que yo pueda hacerlo. Os recomiendo el artículo de Adolfo Ayuso para entender el contexto de la representación o este que firma Marina Meseguer en La Vanguardia. Añado también este enlace a la representación de “Punch & Judy” de Rod Burnett en Titirimindi 2011. Y utilizo este enlace porque Rod Burnett es un gran artista, porque he visto el espectáculo en directo 2 veces, y porque Titirimundi es el Festival de títeres más importante de España. A partir del minuto 20 podéis ver al personaje de Punch convertir a un niño y a un policía en salchichas y ahorcar a un verdugo. Al final, el artista sale a tranquilizar al público y explicar que sólo es teatro. También se puede ver, en cualquier momento, que los niños se lo pasan pipa.

Dicho esto, a lo que vamos: en el mundo de la magia, se llama misdirection al ardid de atraer la atención del público hacia un punto, mientras en otro lugar se realiza lo que vulgarmente llamaríamos, y que los magos me perdonen, “el truco”.misdirection De igual manera, en esta tormenta informativa a costa de la prisión de estas dos personas, se utiliza el enaltecimiento del terrorismo para ocultar otras cosas y otras preguntas relativas a la cultura en Madrid de las que nadie habla. Se ha dicho que han cesado los programadores de la actividad, si bien sólo ha trascendido un nombre: Ramón Ferrer Prada. Espero que el otro, cuya identidad se desconoce, tenga experiencia con la cultura, porque en el perfil de Ramón Ferrer Prada no hay una sola referencia a su contacto con la cultura. ¿Cómo puede ser que no haya un gestor cultural al mando de la programación del Carnaval? (FE DE ERRORES: Juan, que no se identifica, aporta una información en los comentarios, y es que el segundo nombre podría ser Jesús Carrillo. De ser así, por una parte, pido disculpas a Ramón Ferrer Prada por responsabilizarle de lo que no le compete, pero creo que esa información debería haberla aportado el Ayuntamiento en lugar de permitir que echáramos a su compañero a los leones.)  Europa Press publica que la compañía iba a cobrar 1000 euros por 2 funciones. ¿Cuántas compañías profesionales pueden hacer 2 funciones por 1000 euros? Suponiendo, en el mejor de los casos, que sean una asociación cultural exenta de IVA (no todas lo son, pero sería el caso más beneficioso)  les quedan 500 euros por función para pagar a los autores,a los actores, (técnico se supone que no llevan), la Seguridad Social, el traslado desde Granada, el alojamiento y las dietas. ¿Hasta cuándo se va a obligar a los artistas a trabajar en condiciones de miseria? Cualquiera de estas 2 preguntas hubiera sido suficiente para sonrojar al Ayuntamiento de Madrid sin necesidad de meter en prisión a nadie.

No es esto todo. Hoy mismo se va a cerrar el Teatro Bodevil por 4 meses por un incumplimiento que no es imputable al teatro; la mayoría de las salas del off de Madrid luchan por tener una licencia que reconozca la especificidad de su actividad sin tener que equipararse a discotecas y espacios que no tienen uso cultural; el Ayuntamiento tiene que presentar su nuevo plan para Madrid Destino y mientras tanto los directores y los trabajadores de los centros dependientes no saben nada de su futuro laboral; este verano cerrarán LazonaKubik y La Pensión de las Pulgas, dos de los espacios que más han hecho por la cultura en Madrid en los últimos años; la clase política saca pecho sobre la explosión de creatividad del off mientras los artistas no pueden vivir de su trabajo. Si todos los partidos están de acuerdo en la bajada del IVA cultural, por qué no se ha presentado ya al Parlamento para iniciar su tramitación?¿Y el Estatuto del Artista, que también está consensuado con todos los partidos y mejorará la calidad de vida de los artistas de todo el país? Y en cuanto a la protección a la infancia ¿por qué la Comunidad no repone el Festival Un Madrid de Cuento que, entre otras actividades visitaba a los niños en hospitales y residencias? ¿Y por qué nadie protestó cuando el Ayuntamiento saco la licitación para los cuentos en las bibliotecas bajando las cantidades económicas y la calidad de los artistas y destrozando el trabajo bien hecho de bibliotecarios y narradores, como demuestra el narrador Héctor Urién en este artículo realizado  para la Asociación de Profesionales de la Narración Oral en España? Estos son algunos de los temas de los que me gustaría que se hablase en los medios y que podrían mejorar nuestra cultura. Este es el cambio que quiero para mi ciudad, donde se corrijan las malas prácticas y los artistas y los profesionales de la cultura puedan vivir de su trabajo sin que tengan que considerar, como dijo en un encuentro Claudia Morgana, Coordinadora de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de danza, “el salario como ánimo de lucro”. Mientras los políticos se enzarcen en bolas de nieve informativas que no van a ningún lado y mantengan en prisión a gente por motivos que no tienen explicación en vez de resolver las demandas de sus ciudadanos, no sólo no me representan, sino que me avergüenzan. Como los titiriteros detenidos, deberían estar en la calle.

Teatro Español: ¿Y tú de quién eres?

Etiquetas

, , , , , , , , , ,

A través de un artículo de José Luis Romo en El Mundo y otro de Jesús Ruiz Mantilla en El País nos enteramos del posible cese de Juan Carlos Pérez de La Fuente como director del Teatro Español. También gracias a estos artículos se hace público que el proyecto vencedor era, paradójicamente, el que menos puntuación obtuvo en el concurso, y que la razón por la que Juan Carlos Pérez de la Fuente superó a sus competidores en el concurso fue eminentemente política.  ¿Por qué lo permitimos entonces (yo el primero)?¿Por qué no anulamos el concurso para que ganara el mejor proyecto? Completan la relación del caso Julio Bravo, en ABC, al señalar a fuentes del Ayuntamiento que apuntan que al ser un contrato de alta dirección puede ser rescindido sin indemnización con un preaviso de 30 días, y Sofía Pérez Mendoza en el diario.es, quien apunta que puede rodar más de una cabeza en diferentes centros, lo que hace pensar que los ceses, de confirmarse, son más políticos que debidos a la mala gestión u otros factores de malas prácticas.

250xperez_de_la_fuente

Juan Carlos Pérez de la Fuente, actual director

 

No voy a entrar a valorar la gestión de Pérez de la fuente en el Teatro Español. Primero, porque apenas ha tenido ocasión sino de iniciar su proyecto en el tiempo que le han dado (caso de confirmarse lo que ya es un secreto a voces). Segundo, porque no quiero que las consideraciones personales distraigan la atención de la cuestión principal: mientras las razones políticas sigan siendo válidas para poner y quitar directores artísticos y censurar o contratar a determinados artistas, nuestro panorama cultural será más pobre, más interesado y menos interesante. Sí diré que Juan Carlos Pérez de la Fuente, al igual que los otros candidatos que se presentaron al concurso, son nombres muy importantes de nuestra escena, y que me gustaría que fueran considerados  aptos o no en función de la calidad de sus proyectos, no de la afinidad política, que muchas veces además es un sambenito con que tratamos de denigrar a los artistas que no piensan como nosotros. En un país democrático, ¿no debería pesar mas la capacidad artística que la alineación política?

Insisto: no es un caso particular del Teatro Español. A falta de datos más recientes, el estudio realizado para la Asociación de Gestores y Técnicos de Cultura de la Comunidad de Madrid por Juan Arturo Rubio Aróstegui en 2006 señala que el 39% de los técnicos de

logo_teatro_espanol

El Teatro Español es uno de los más antiguos de Europa en activo.

cultura manifiestan injerencias por parte de los políticos en su trabajo. Si queremos que las cosas cambien, tenemos que dotarnos de instrumentos efectivos que impidan la repetición de estos casos, que no hacen sino enturbiar la labor de los gestores y contribuir a la devaluada impresión que la sociedad civil tiene del estamento artístico.

Algunas ideas. No por repetidas más atendidas. Ninguna es nueva, pero al parecer constituyen más la excepción que la norma

 

  • Concursos públicos y publicitados. No debemos aceptar las concesiones a dedo, ni los concursos diseñados ad hoc para que se lo lleve el amigo de turno, que suele ser el único que ha tenido tiempo para hacer el trabajo minuciosamente.
  • Transparencia: No estaría mal que el público pudiera asistir a la presentación de los proyectos ante el tribunal, para que el proceso sea más abierto y el ciudadano interesado pueda hacerse una idea de primera mano. Según me cuentan, no sería la primera vez. Tampoco estaría mal que los contratos fueran públicos y accesibles.
  • Concursos en que el principal valor para la adjudicación no sea el económico, sino la calidad artística del proyecto, con parámetros cualitativos evaluables.Y diseñados específicamente para los equipos artísticos y técnicos, sin tener que entrar por la puerta de atrás en una UTE con empresas de mantenimiento y seguridad que ahorran a nuestros consistorios mucho dinero, pero que muchas veces acaban dejando los equipamientos en un estado de semiabandono, forzados por las bajísimas ofertas económicas que han hecho para llevarse el concurso y que les impiden reponer equipos.
  •  Contratos programa que comprometan a la administración y los gestores, y que permitan corregir desviaciones o cancelar el contrato en caso de incumplimiento.

Por lo demás, deseo al Teatro Español gestores a la altura de su historia y a la cultura española políticos que estén a la altura de sus necesidades, y no de sus temores.

La relevancia social del arte

Etiquetas

, , , , , , , ,

bbb7418107aaea9ae27b1642597e1cdc.resized800Desde el inicio de la crisis económica, las diferentes ramas de la cultura se han esforzado por justificar su importancia económica,como  en el Anuario de Estadísticas Culturales, o por reflejar los beneficios que la actividad cultural como industria aporta al conjunto de la sociedad, como en este vídeo de la compañía FeelGood, o en este otro, del que se hizo eco Le Monde . Todo ha sido poco para intentar evitar los recortes en cultura en una época marcada por el discurso económico. La Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales, en el Pacto por la Cultura 2015 habla, sin embargo, de que “el contexto actual permite superar esta mirada orientada a las externalidades, centrándola en el valor público intrínseco de la cultura, diferenciado del valor económico y rechazando su uso exclusivamente instrumental, para poner el acento en la creación de valor social, en los elementos efectivos, intangibles y de la experiencia asociados a la cultura.”.  Ambos enfoques tratan de poner en valor la cultura para lo sociedad en la que operan. Podemos desgañitarnos discutiendo las bondades y límites de cada uno.Pero el verdadero problema es: ¿hay alguien escuchando al otro lado?

La sesión de inicio de legislatura ha sido calificada en diferentes medios como “un circo” “teatro” “show” “Una “opereta”” con aire de zarzuela”…. . El que piense que es casualidad, que lea los comentarios de cualquier noticia relacionada con el mundo del actor o que consulte la encuesta de hábitos y prácticas culturales y se hará una idea de lo relevantes que somos . Mientras las Artes no mantengan un diálogo activo y permanente con las sociedades en las que desarrollan su actividad, no serán percibidas como una parte imprescindible de las mismas y, por tanto, su futuro será incierto y sujeto a las ocurrencias del político de turno.

Algunas propuestas para cambiar esta situación:

  • Escuchar al público, tanto al que visita nuestros espacios como al que no, implicarle en el conocimiento y el funcionamiento de nuestro trabajo (sistemas de embajadores, darles presencia (y poder) en la toma de decisiones, encuentros con el público, escuelas de espectadores…) Sé que hay muchos buenos ejemplos: La Abadía es uno, pero mientras no esté en el ADN del sector, se limitará a casos maravillosos, pero aislados.
  • Elaborar un mapa de consumo cultural de Madrid (o de tu ciudad) donde figuren todos los equipamientos culturales: hay mucha gente que no sabe que al lado de su casa hay una sala alternativa, o una sala de conciertos, un museo o un auditorio. Una de las frases más repetidas cuando cierra una sala, galería de arte, etc. es: “Ah, pues no sabía que este teatro/galería, etc estaba aquí”. Una aplicación móvil con los espacios geolocalizables podría resolver ese problema y servir igual al turista que al habitante de la ciudad, dotando de visibilidad a los espacios. Si tuvieran una tiquetera asociada ya sería la bomba.
  • Potenciar la presencia de la cultura en las aulas. Puedes consultar un par de propuestas aquí .
  • Promover las sinergias entre sociedad y las Artes: cursos de oratoria para profesionales, role-playing para superar procesos de selección, Teatro Foro como medio de abordar problemas comunitarios…:¿Cómo puede ser que la Noche de los Teatros/Museos lo mejor que la mayoría de nosotros pueda ofrecer sea un descuento?¿Y siempre dentro del teatro/museo?¿No podemos ser más creativos y tomar la calle para que quienes no nos conozcan se encuentren con nuestras propuestas?

Sé que hay muchos buenos ejemplos, si tienes alguno compártelo. Porque más importante que hablar entre nosotros (lo cual es necesario, inspirador y enriquecedor) es que dejemos de hablar sólo para nosotros (lo cual es habitual, y muy triste).

Feliz año… si es nuevo

Etiquetas

, , , , , , ,

street-238458_1920Parece obligatorio comenzar el 2016, como todos los años, deseando lo mejor a todos y cada uno. Pero lo cierto es que las cosas, grandes o pequeñas, no cambian hasta que alguien decide ejecutar el cambio. Este año no será mejor para la cultura si no se afrontan algunas de las necesidades que la desidia de años anteriores hacen cada vez más urgentes e imprescindibles. En palabras de Einstein “si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos conseguiendo”. Estos son algunos de mis deseos para que este año sea nuevo.

  1. Deseo una nueva mentalidad que nos permita trabajar como sector y por el bien del sector. Comercial frente a alternativo,  entretenimiento frente a artístico, televisivos frente a teatreros, compañías frente a programadores, productores frente a artistas… Demasiadas veces percibimos al  otro como enemigo y dejamos escapar la posibilidad de conseguir juntos aquello que nos atañe a todos. Esto no implica que cada uno no pueda defender lo suyo, sino que debemos unirnos para conseguir el beneficio común.
  2. Deseo  una nueva manera de enfocar la profesión del creador, que permita a los artistas vivir de su trabajo si no con cierta holgura, al menos con cierta dignidad. Espero que el Estatuo del Artista implique un cambio significativo en esa dirección.
  3. Deseo  medidas específicas de impulso a la creación de empresas culturales encaminadas a atraer la inversión a este sector, como se hace en todos los sectores productivos. ¿Qué empresario querría invertir en un sector al que se le ha subido el IVA un 13%?¿Para cuándo la cacareada Ley de Mecenazgo?¿Por qué los empresarios de Artes Escénicas no pueden ser tratados, como cualquier otro?¿No crean también riqueza y empleo?
  4. Deseo una normalización de las giras de manera que los montajes de calidad puedan hacer una gira nacional sin tener que pasar por 17 redes de Comunidades Autónomas. Y que los montajes de los centros nacionales de producción, que pagamos todos, puedan ser vistos por todos, y no mueran tras su fugaz paso por los centros nacionales de exhibición.
  5. Deseo una nueva relación con las Administraciones en que la cultura ocupe el lugar que le corresponde, sin ser ninguneada ni insultada como en la última legislatura. Deseo licitaciones transparentes, públicas y publicitadas, a las que se pueda concurrir en igualdad de condiciones. y en las que el público sea invitado a las presentaciones de proyectos y pueda conocer de primera mano qué proyecto es mejor, más ilusionante o más sostenible.
  6. Deseo que deje de instrumentalizarse la cultura limitándola a su valor económico o a su retorno social, y que empecemos a valorar proyectos con términos cualitativos. ¿A nadie le ha extrañado que en los criterios de selección de la nueva convocatoria de Madrid Activa la calidad artística figure en tercer lugar, por detrás del retorno social y el carácter representativo del patrimonio cultural madrileño?
  7. Y deseo también un nuevo modelo de relación con la sociedad que vuelva a hacer a la cultura (y las humanidades) lo suficientemente importantes como para salir a la calle a defenderlas como algo imprescindible. Tenemos una parte importante de la responsabilidad en este empeño que , o bien nos devuelve al papel relevante que la cultura debe jugar en la sociedad o bien nos condenará, en palabras de Ángel González, a la “Muerte en el olvido”

Deseo un buen año a todos los que trabajan para que este sea un año nuevo para las Artes y  para que dejemos de reincidir en los errores repetidos. A los demás les deseo que despierten o que, por lo menos, sigan dormitando sin molestar. Estamos trabajando.

Feliz Año… si es nuevo.